lunes, 16 de agosto de 2021

Sin energía

No sé cómo empezar a escribir esto, ni si alguien estará dispuesto a leerlo tras tanto tiempo inactiva. Pero necesito desahogarme de algún modo, y solo se me ocurre este. No puedo más. Estoy agotada tanto física como mentalmente, y parece que nadie de mi entorno sea consciente de ellos. Da igual lo que diga o lo que haga, me siento sola e ignorada. Hay días que incluso siento que he perdido las ganas de vivir. Si no fuera por mi hija, no sé qué sería de mi. Y soy consciente de que en el fondo debería estar agradecida de la vida que llevo, sin lujos pero sin problemas graves. Pero no puedo. Los últimos meses se me están haciendo muy cuesta arriba, y no sé si seré capaz de seguir así por mucho tiempo. He pedido la cuenta de las veces que he colapsado, y las que me quedan. Y a la gente tanto le da. Tengo la sensación de que mientras sea "funcional", todo está bien. He intentado pedir ayuda, pero es como dar contra un muro una y otra vez. Que todo está en mi cabeza, que tengo que sobreponerme a la situación. Lo único que molesta de todo esto es que mi hija pueda darse cuenta de cómo está su madre. No quiero que le afecte a ella. Sólo quiero que esto pase pronto, y si no volver a ser yo, al menos no querer desaparecer continuamente.

miércoles, 2 de enero de 2019

Señales

Llevo días que parece que el mundo entero me manda señales. Exactamente no sabría decir en qué dirección, pero son sobre el mismo tema, un segundo hijo. Programas, capítulos concretos de una series, comentarios ajenos... Todo me plantea el dilema de si ir a por el segundo o no. Tengo un tiempo limitado para decidirme y ahora mismo estoy en modo “egoísta”, lo que quiero es viajar y con dos niños se complica todo bastante. Tampoco puedo cargar a mi madre con otro niño más. Estoy en un punto en mi vida en que tengo poco tiempo para decidirme, y nadie de mi entorno está a favor. No es que se nieguen, pero no van a animarme a que lo haga. Y eso me da miedo. Tengo miedo a que sea un bebé de alta demanda que no me deje dormir ni me permita volver a ser yo misma hasta dentro de 4 o 5 años. Tengo miedo a no ser capaz de llevarlo todo adelante si ya me cuesta con una sola. Porque no me veo capaz de cuidar de dos pequeños con todo lo que implica, atender la casa, el trabajo y todo lo que se tercie. No se si estoy hecha para ser madre por segunda vez. Supongo que si llegara por error haría lo imposible, pero buscarlo se me hace un mundo nada más de ponerme a pensar en lo que se me vendría encima. Y se que es el momento, que si dejo que pase mucho tiempo más me acomodaré y ya no querré volver a empezar, mucho menos Maromo, que ya de entrada no quería otro más. No sé qué decisión voy a tomar, pero tengo que decidirme como mucho en un año. Esa es la fecha de caducidad de esta decisión. Yo que siempre quise un par de enanos por lo menos, ahora me veo que en algunos momentos 1 ya me viene grande.

jueves, 29 de marzo de 2018

Ataques

¿Por qué nos atacamos unas a otras? ¿Por qué nos juzgamos a la minima de cambio? Deberiamos apoyarnos las unas en las otras, pero por desgracia no es asi. Hoy he tenido uno de esos ataques gratuitos por la forma en la que estoy criando a mi pequeñaja, y es uno de los que mas me ha dolido. Y viniendo de quien viene, peor. Mi madre se encarga de ella por las mañanas, y alguna tarde que otra la he llevado a la guarderia para que enpiece a socializar y porqué ocultarlo, necesito un poco de tiempo para mi. A penas ha sido hora y media, no mas tiempo. Suele llorar cuando ve que me voy, pero luego la recojo riendo y pegando saltos.
Pues hoy al recogerla le he dicho “vamos” y ella me ha contestado que no. Y mi madre, como quien no quiere la cosa, me suelta:
-¿Ves? No quiere ir contigo, que ya sabe donde va. Te está cogiendo manía, mira como quiere quedarse conmigo...
Me ha dolido que diga que la niña me está cogiendo manía, que eso pasa por abandonarla allí por las tardes. Claro, me hace sentir como una puta egoísta por querer tener algo de vida propia. Una mala madre que cada tarde abandona a su hija para irse a hacer lo que le da la gana sin importarle lo que haga su hija. Y lo peor es que no es la primera vez que pasa algo así. Ya han sido varios, aunque la mayoría de mi madre.
Pero haga lo que haga siempre hay gente que me mira raro. Si la llevo, porque la abandono allí. Si no, porque abuso de mi madre. Si la llevo es que tengo pasta para derrochar. Si no, la estoy malcriando sin socializar. Me siento juzgada haga lo que haga y diga lo que diga.
Yo tengo que poder con todo, la niña, la casa, el trabajo, la compra, el perro y todo lo que se tercie a lo largo del día. Y no tengo derecho a buscar un rato en el que hacer algo que me apetezca. Tengo que dedicar todo mi esfuerzo en mantener a la espalda toda esa responsabilidad. Pues aquí está mi golpe simbólico sobre la mesa. Soy madre, pero también mujer, y la misma que me ataca por dejar a mi hija en la guardería es la que me educó en que fuera un ser independiente en todos los sentidos. Yo no necesito sesiones de peluquería o tardes interminables de compras. Solo necesito sentir que sigo siendo yo. Que tras ese papel de madre que asumo con mucho gusto nada más despertar, hay una persona que no quiero que desaparezca del todo. Que llegará el día en que vuelva a tener más tiempo para mi, y no está tan lejos como parece. Pero quiero sentirme bien, quier pensar que mi vida no se ciñe a una casa que atender. Si dejáramos de atacarnos y juzgarnos, seríamos todas mucho más felices.

domingo, 18 de marzo de 2018

De momento no

Antes de ayer tuve la conversación que quería evitar a toda costa con Maromo al menos un tiempo más, el si habría otro hermanito para mi pequeña. Me daba miedo hablarlo y que me dijera un "NO" rotundo que me cerrara las puertas de una vez por todas. Y a decir verdad no fue como yo creía que sería, la conclusión es que no se cierra a otro más, si yo quiero, podemos intentarlo. Acabé llorando sin saber por qué exactamente. Imagino que ante la idea de más trabajo que echarme a la espalda me sentí abrumada. En ese momento además estaba agotada en todos los sentidos y pensaba que no podía más. Pero siempre se puede más. Por una pequeña o un pequeño siempre se puede más. Han habido varios cambios en nuestras vidas recientemente y me gusta la vida que tenemos ahora. No quiero cambiar nada de ella, y traer otra vida al mundo lo complicaría todo. Suena muy egoísta, lo sé. Pero también necesito conservar parte de lo que soy, y que ahora es cuando empiezo a recuperarla.

El caso es que hasta hace un mes escaso no había ningún cambio, yo seguí imaginando otra personita pegando vueltas por la casa y chillando. Tuvimos un "susto" y estuve unos días soñando despierta con un pequeñín que le hiciera compañía la mi pequeña. Andaba con una sonrisa de oreja a oreja y haciendo planes. Pero cuando más se acercaba el día "R" más de acojonaba. Veía la posibilidad demasiado cerca, ya no era jugar con un "Y si", era jugársela más. Y Hasta que no llegó el día que confirmó que seguíamos siendo 4 en casa no respiré tranquila. No es el momento. Sólo eso. Quizá las ganas me puedan cuando empiece el cole y esté algo más tranquila. Ya no queda tanto para tener que empezar con los trámites. Esto va mucho más rápido de lo que esperaba. El día menos pensado me tocará decidir de una vez por todas. Todavía tengo opciones, es lo que cuenta.

viernes, 9 de febrero de 2018

Giro inesperado

Maromo cada día me sorprende más. No, no me ha pedido que me case con él, y mira que a veces insinúa cosas, pero nada, ahí sigue en sus trece de no decir ni pío. Empiezo a pensar que sólo fue un comentario sin más. Pero lleva ya unos días que hace comentarios que me traen loca, y más desde ayer. Ha comentado ya a varias personas cómo quiere que se llame el siguiente. No dice como le hubiera gustado que se llamara, si no que afirma como se va a llamar. Y no una, varias veces. Si ese nombre (que por cierto me parece bonito) me da la oportunidad de elegir, pues que así sea. No paro de pensarlo. ¿ Y si tuviera otro? ¿Y si fuera un niño? ¿Sería capaz de llevar a los dos peques a la vez, el trabajo y no volverme loca? Que digo yo que muchísimas familias tienen dos o más, pero si ya a ratos me cuesta con una, no puedo imaginar con dos a la vez.
Si yo no pensaba en el tema, era algo que como todavía lo veía tan lejano no le daba importancia. Pero hacen que me empiece a obsesionar. Los comentarios y algunas otras cosillas hacen que no me lo pueda sacar de la cabeza. Y lo único que quiero en estos momentos es poder elegir. Si, elegir.  Me repito mucho, pero al no tener a nadie que me escuche, solo tengo este lugar para desahogarme.
Me da miedo hablarlo con Maromo, me hace sentir con opciones esos comentarios que hace. No quiero perder esa ilusión. Algún día tendré que estallar esa burbuja, pero de momento voy a disfrutarla un poco más.

lunes, 15 de enero de 2018

¿Otro?

Llevo ya mucho tiempo dándole vueltas a un tema: ¿querría ir a por un segundo peque? No me refiero a si es el momento, si mi Maromo estaría dispuesto o si la situación lo permitiría. Me refiero a si en un futuro estaría dispuesta a pasar por el embarazo y el parto otra vez. Hay días que pienso que bueno, que otro más hasta me haría ilusión, pero hay otros en los que pienso que no, que ya tengo suficiente y tener otro más sería demasiado para todos. No quiere decir que si viene otro por error no vaya a quererlo, pero buscado...
 Maromo no se que opina al respecto. Antes me decía que se haría la vasectomia, pero ya ha pasado más de año y medio y ahí sigue. Yo no quiero decirle nada del tema por si recuerda el por qué quería hacérsela y se la hace ya. No quiero perder esa “falsa ilusión” de que puedo elegir tidavia. Hay veces en que me gusta arriesgar y tomar pocas precauciones. Aunque con lo que me costó la primera vez, me extrañaría que ahora fuera tan sencillo.
Es una decisión complicada, y más teniendo en cuenta que voy camino de los 32. De momento no es el momento, creo que me voy a centrar en eso de momento. No me tiene obsesionada, pero de vez en cuando le doy vueltas al tema. ¿Maromo cambiaría de opinión? Quien sabe, lo mismo está tan a gusto y feliz conmigo que se replantea el aumentar la familia. Cuando la peque tenía algo más de edad será cuando hipotéticamente llegaría el momento. La vida puede dar muchas vueltas hasta entonces. De momento sigo a la espera de que me pida matrimonio. Porque si no iba en serio, que no diera esperanzas. Si es que la ilusión nunca se pierde.

domingo, 10 de diciembre de 2017

La vida ha seguido

Si, ha seguido este año y pico laaaaargo que he estado ausente. Trabajo nuevo, piso (con mudanza tripona incluida) nena monisma que me tiene enamorada (y cada día más) y mi Maromo, que a pesar de algún pequeño altibajo estoy más enamorada de él que nunca. Son ya tres años largos juntos y cada día me tiene más enamorada. Eso si, me tiene desconcertada. Él era de los que no quería ni oír hablar de boda, y desde hace unos días bromea más de la cuenta con el tema. Oye, que hasta he recuperado un poco la ilusión por casarme! En estos días no se la cantidad de veces que me he imaginado como seria. Algo sencillo e íntimo, sin muchos invitados.
Pero hay algo que me tiene más desconcertada. Me bromea con darle un hermanito a nuestra nena. Otro más! Yo que pensaba que en cuanto pudiera se haría la vasectomia, y mira, bromeando incluso. Que no es que quiera otro, al menos en estos momentos, pero el morbo de tontear sin precauciones y pensar que “puede que venga otro”, me divierte. Hay momentos en que no quiero otro, pero también hay en que pienso “si viene, bien. Y si no también.” No se si Maromo pensara igual, pero a mí me trae loca pensarlo.
A decir verdad no me imagino a la nena compartiéndome.

domingo, 7 de febrero de 2016

Reflexiones de una primeriza

Siento no haber pasado por aquí desde hace mucho. Todo va bien, mi embarazo sigue viento en popa, no han detectado ningún problema, el tamaño es ideal, se mueve más de lo que yo creía... En general no me quejo, ya no tengo síntomas desagradables y está siendo muy llevadero. Pero estos meses están suponiendo un reto para mí mente como nunca imaginé. Intento encontrarme a mí misma en ese concepto que nos inculcaron a algunas niñas de mi generación. Intentó encajar en un sitio en el mundo que es muy confuso y se desdibuja continuamente. Me explico.

Mi madre siempre me ha inculcado que sea independiente, que no dependa de un hombre para nada y lleve mi propia vida. Vale, la teoría es muy bonita, pero la realidad no es así. Yo dependo de mi pareja en muchos sentidos. Obvio que económicamente me podría mantener sola, pero le necesito. Y seamos razonables, que trabajemos los dos hace que las cosas sean más sencillas.

Mi madre siempre quiso que estudiara mucho y tuviera una carrera (cosa que no pudo ser por falta de fondos). Que cuando acabara de estudiar encontrara un buen trabajo y me estabilizara. Por esos estudios interminables me he perdido infinidad de cosas, unas buenas, otras no tan buenas, que gente de mi edad ha tenido y que yo ya no tendré la oportunidad de vivir (ojo, no me arrepiento) pero a mí nadie me avisó que tendría que elegir entre estudiar hasta una edad ya "avanzada", vivir ciertas cosas o ser madre. Todo no se puede llevar por delante.

Y ya el tema maternidad es mundo a parte. Ese lo dejo para otro día que tiene tela por sí solo.

¿A qué quiero llegar con todo esto? Que nos han intentado inculcar que podíamos vivir una vida que realmente no va a ser así, por lo menos en nuestra generación, y en la próxima ya veremos. Seguiremos siendo dependientes, tendremos que sacrificar párate de nuestra vida "de solteras", y la maternidad no será tal y como la imaginamos. Sin ir más lejos, yo siempre pensé que tendría varios hijos, 3 por lo menos. Pero a medida que pasan los años me voy dando cuenta de que eso es incompatible con lo que mi madre quería para mí. Cuando he podido ponerme a buscar, han sido ya con 30 años y un trabajo en el que tampoco llevo tanto tiempo. Para cuando pudiera ponerme a buscar de nuevo, quizá sería con 33, y con suerte me quedaría en el primer año. No creo que pudiera atender como es debido a un peque de 4 años y un recién nacido tendiendo un trabajo a jornada completa. Cuidar de uno con ayuda vale, pero tener hijos para que me los críen otras y yo solo disfrutarlos el fin de semana, no lo veo. Ya ni hablemos de buscar un tercero.

¿Que si estoy ilusionada? Muchísimo. ¿Miedos? Todos. Pero me hubiera gustado que alguien me hubiera contado la realidad de lo que viviría desde mis 16 hasta ahora, no los ideales de una sociedad que no está preparada por lo menos todavía para la mujer que encuentra su sitio y no sólo trata de buscarlo desesperadamente mientras su vida avanza a un ritmo frenético en algunos casos.

Perdonad por esto, pero es el único sitio donde soy capaz de hablar de esto sin sentirme juzgada.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Alegría contenida

Voy a ser madre. Todavía estoy en el punto en que no creo que hable de mí misma. Es como si hablara de otra persona, todas las pruebas, visitas, felicitaciones... fueran de otra persona. Supongo que el sentirme la actriz secundaria en todo esto no ayuda. El que se supone el momento más feliz de mi vida hasta este momento, me da la sensación de que me lo están arrebatando. Siempre imaginé una alegría desbordada cuando lo dijera, al menos por parte de mi familia. Y se alegran, pero yo esperaba algo más de un "qué bien". Y mi pareja tampo ha mostrado demasiado entusiasmo. Está contento, pero no le hace especial ilusión. Él ya ha pasado por todo esto, y me cuenta solo lo malo. No me siento especial, no me siento la protagonista de la historia, y hay momento en los que me da la sensación que ni siquiera soy yo la que toma las decisiones. No voy a obligar a nadie a hacer nada, pero esperaba un poco más de entusiasmo. Por poner un ejemplo: comenté que no quería esperar 2 meses para la primera ecografía, y la reacción general fue de "¿y para qué? No se va a ver nada." Ojalá se entusiasmen más con el paso del tiempo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El test

Positivo. El test ha salido positivo. Estoy que todavía no me lo creo... Lo he conseguido, voy a ser madre. Cuando consiga asumirlo ya contaré más. De momento no me salen las palabras...

sábado, 14 de noviembre de 2015

Esperando

Dos días de retraso. De momento llevo dos días de retraso cuando mi regla es de manual, 28 días clavados. No sé qué hacer. Si es pronto para empezar a pensar en que este haya sido el gran mes, no hacerme ilusiones porque es pronto, un poco de todo... De momento no asumo que haya ningún cambio. Me cuesta hasta decirlo en voz alta... Y aunque lo deseo con todas mis ganas, hay una pregunta que se me repite una y otra vez desde ayer: "¿y ahora qué?" No sé cuándo será el momento adecuado para hacerme una prueba, para ir al médico. No sé cuál es el protocolo, estoy muy perdida y sin nadie con quien hablarlo. No sé si seré capaz de esperar al lunes que pensaba que sería un buen día para hacerme la prueba. Aunque todavía no sepa nada cierto, sigo sin creerme que quepa la posibilidad de que tenga un ser creciendo dentro de mi. Que la próxima tripa que pase por mi lado ya no me duela solo de verla. Estoy... que no sé ni cómo estoy. Contenta, asustada, cauta, contenida... y no soy capaz de poner mi mente en orden.  Quién sabe, quizá tenga razón y en unos días se confirme una tripa incipiente para dentro de poco.  No sé si aguantaré hasta el lunes...

viernes, 6 de noviembre de 2015

Visita 0 a la doctora

Llevaba una semana dándole vueltas al tema de si me tocaría pedir ayuda para poder ser madre. Me echaba para atrás la idea de tener algo grave y que no pueda serlo nunca. Mi positivismo y yo no tenemos fronteras. Al final me armé de valor y pedí cita a mi médico de cabecera al menos para ir tanteando el terreno y oficialmente tengo ayuda. De momento tengo cita para comenzar con una analítica para ver cómo estoy de salud, a partir de ahí iremos viendo. Y ahora mismo estoy muy relajada y tranquila, pero probablemente mientras más se acerque el día más nerviosa me pondré. El 23 sabré si hay algo muy evidente que esté mal. La espera me va a matar, pero sí con ello consigo quedarme embarazada antes, haré lo que haga falta.

lunes, 12 de octubre de 2015

La no boda

Hace años decidí dejarme el pelo largo. Y no fue por moda, fue más bien pensando que quería lucir un bonito semirecogido el día que me casara, y que cuando me quedara embarazada me lo cortaría un poco. Yo que era de llevar el pelo a la altura de la oreja, me costó dios y ayuda dejármelo crecer. Y aquí estoy, 50 cm más de pelo y sin boda a la vista. Que no es que la boda sea algo vital en mi vida, pero me hacía mucha ilusión casarme, y me temo que va a quedar en eso, una ilusión. Mi pareja no está por la labor, él ya ha pasado por una boda y no tiene ganas de repetir. Y yo no puedo obligarle. A veces bromea sobre el tema, pero ha dejado sus ideas bastante claras.

Creo que ha llegado el momento de desengañarme, es el hombre de mi vida, eso lo tengo claro. Pero no voy a obligarle a hacer algo que no quiere y sin lo que puedo vivir. Probablemente me vuelva a cortar el pelo, total ya no creo que lo necesite.

martes, 1 de septiembre de 2015

Ligeramente obsesionada

Tengo miedo. Desde hace unos días estoy tomando conciencia de que ya son 6 meses buscando sin éxito y empiezo a tener miedo de que haya algún problema y todo se tuerza. He intentado por todos los medios que no se me note, pero ya hay momentos en los que no puedo evitarlo. Y no tengo a nadie con quien hablarlo, nadie que me pueda al menos escuchar. En estos momentos es cuando una amiga viene bien. Una pena que las mías salieran rana. Si alguien pudiera meterse ahora mismo en mi cabeza iba a alucinar. A 1000 por hora todo el día, da igual si estoy en la cama tirada o trabajando. Tengo el run run en la cabeza que no para, y no quería que pasara, pero empiezo a obsesionarme y estoy de los nervios. Cuando me quito las cutículas de forma compulsiva a mordiscos durante horas, es que tengo los nervios como para tomarme un Redbull y arrancar a correr.

No hago más que preguntarme para cuando. Pienso en las posibilidades y tiemblo. ¿Cómo se le dice a un hombre que no quería más hijos que hay que buscar ayuda para tener uno más? Las implicaciones que tiene todo esto hay momentos que me superan. 10 años, 10 puñeteros años engañada para ahora estar pasando por esto. 10 años sufriendo con el miedo a quedarme embarazada a la mínima de cambio porque "en la familia somos así" y ahora mira. Y lo peor es que no puedo comentarlo con la familia. Es lo que tienen los temas tabú, que se esquivan o censuran. Siendo sincera, tampoco me apetece mucho escucharlas decir lo mala madre que sería yo, total no valgo para esto. Tacto y comprensión brillan por su ausencia.  Ya sé que muchas están en una situación mucho peor que la mía, pero teniendo en cuenta que todavía estoy a tiempo de empeorar, tiemblo cada vez que pienso en que todavía no lo he conseguido y quizá necesite ayuda.

martes, 4 de agosto de 2015

Si me lo hubieran dicho...

La última vez que escribí aquí (hace demasiado tiempo) conté que mi pareja no quería tener más hijos. Cual fue mi sorpresa que al mes siguiente se lanzó a la piscina y decidimos intentarlo. Si lo llego a saber, me desahogo aquí antes. Seis meses llevamos de búsqueda, pero sin resultados. Sigo siendo un puñetero reloj cada mes. No sigo más que acierto con 12 horas de diferencia como mucho... Y mes tras mes nada. He intentado tomármelo como lo que es, un espacio muy corto de tiempo y que podría alargarse meses o años, pero me nubla la cabeza en ocasiones. Y más ahora, que hace unos días nació el peque de una familiar. Tan lindo, tan pequeñito y suave... y tan lejos para mí. Yo no hacía más que mirarlo y pensar si algún día yo tendría uno entre mis brazos que fuera mío.

Intento centrarme en mi trabajo (me he vuelto más productiva desde que empezamos la búsqueda) para no pensar demasiado en el tema, pero hay noches en las que me pongo a pensar en lo que me espera. Hace poco me dijo una amiga que por qué no buscaba ayuda de profesionales. Me aterra. El que me dijeran que no puedo tener hijos me aterra por completo, y me acabaría de hundir sabiendo que perdí la oportunidad hace 11 años. Mi vida ha dado un vuelco de 180 grados desde que empezamos a buscar. De cara al público no hay cambios, pero mi cabeza va a mil por hora 24 horas al día, ya sea por un tema u otro. Y no quiero obsesionarme, ya conozco el típico "cuando se relajaron, lo consiguieron". Incluso me he buscado un hobbie que me tiene ocupada y me distrae bastante. Pero ese run run me persigue cada vez que paro más de 10 minutos.

Ojalá tuviera con quien hablar de esto que hubiera pasado por algo parecido, o al menos que me entienda. En mi vida no tengo a nadie con la suficiente confianza como para hablar del tema largo y tendido. Será que me he levantado hoy con el pie izquierdo y todo se me hace un mundo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Lo que nadie se atreve a contar en público

Tengo una nueva pareja. Llevamos algunos meses conociéndonos y nos va genial en casi todo. Sólo hay un tema en el que estamos totalmente en desacuerdo: tener un peque. Sé que no es un tema que se suela abordar al poco tiempo de empezar una relación, pero yo ya no estoy para perder el tiempo y dejé las cosas claras desde el principio. Voy a ser madre sea como sea. El problema es que él no quiere volver a ser padre. Tiene un niño ya con unos añitos del que tiene la custodia y dice que es suficiente. Y lo entiendo, al fin y al cabo ya sabe lo que es ser padre, ha pasado por toda la experiencia y sigue criando a un niño precioso al que le tengo mucho cariño y que intento que no le falte una figura femenina por tener a su madre lejos. Pero ni se me pasa por la cabeza sustituir a su madre. El niño jamás me va a llamar mamá por mucho que me quiera. Y a veces incluso me siento como una intrusa en mitad de una familia. A pesar de que llevaran separados años, a veces pienso que me he metido en medio de algo que me viene muy grande. No he tenido ese período de "adaptación" que tienen todas las madres cuando nacen sus hijos. A mí de repente me plantaron un niño delante y voy aprendiendo a marchas forzadas. Hago todo lo que puedo, pero a veces siento que no es suficiente. Y me siento responsable de él, casi como una madre. Pero no es lo mismo.

Deseo con cada poro de mi piel tener una personita en brazos que algún día me llame mamá, que me tenga las noches sin dormir, que me deje el cuerpo dolorido durante meses, que me ponga la casa patas arriba y que llore por la calle cuando no le quiera dar algo. Pero ahora mismo, en este instante, lo que más desearía en este mundo es tener la opción de elegir. De no tener que renunciar al hombre de mi vida o a ser madre de dos o más nenes. De qué llegado el día, pudiera elegir si quiero darle otro hermanito o no. Siempre he tenido en la cabeza la idea de tener al menos un par de peques, pero mi pareja se niega. Ya negociamos en su día, y el aceptó ser padre de uno más. A cambio yo he renunciado a serlo de más de uno (llevo rezando meses para que mi embarazo sea de gemelos el día que toque). Y duele.

Ya no es un tema con el que bromear, me duele y mucho cuando me anuncian un embarazo o simplemente veo a alguien en la tele que sufre por lo mismo que yo aunque sus motivos sean distintos. Me he echado a llorar en más de una ocasión por comentarios de alguna gente, aunque ha sido siempre en privado. Y parece mentira, pero en uno de los mejores momentos de mi vida (con trabajo estable, mi pequeña familia, mi casa...) y es de las veces que más estoy sufriendo. No recuerdo haber oído a nadie decir que su pareja se niega a ser padre. Una cosa es que no crea que es el momento, y otra muy diferente negarse en redondo. Esa presión en el pecho cada vez que te dicen "¿y tú para cuando?" sabiendo que la persona que tienes a tu lado está pensando "si por mí fuera, nunca". Es frustrante y doloroso no saber hasta cuando voy a continuar así. ¿6 meses? ¿2 años? Quien sabe. Lo único cierto es que seguiré deseando un embarazo y llorando cada mes que vea otra oportunidad que pasa.

No estoy muy segura de haberme explicado bien, pero mi cabeza va más rápida que mis dedos y al final me está quedando un poco rebuscado. Pero es así, todos te hablan de las maravillas (o maldades, según el día) de la maternidad. Pero nadie te dice lo que se sufre cuando no hay nada que te impida ser madre excepto un "no". Nunca había siquiera imaginado que me dolería tanto el alma por intentar ser madre. Y lo peor es que no veo el día en que vea mi ansiado positivo.

jueves, 28 de agosto de 2014

Nueva etapa en mi vida

Hace tiempo que no paso por aquí, pero es porque mi vida se había vuelto demasiado complicada y me costaba poner en orden todo lo que había. Para empezar, con Machote las cosas no iban bien. Es más, lo dejé hace poco y andaba perdida. Claro, una ya pensando en la estabilidad y de repente todos los planes de familia y de más se fueron al carajo. La verdad es que mi vida ahora es mucho más plena de la que tenía hace unos meses.  Vuelvo a salir a la calle, a quedar con gente, a divertirme... Cosas que desde hacía varios años no podía hacer. Pero una de las cosas que me traía de cabeza era ser madre si lo dejaba con Machote. Pero ya lo he superado, y tengo las cosas muy claras. Si no aparece el hombre de mi vida de aquí a un par de años, tomaré cartas en el asunto, porque no pienso quedarme con las ganas de ser madre toda la vida. Apoyo tengo, y digamos que "voluntarios" no me faltan. Seré madre soltera. Sé qué es duro, y mucho. Pero más duro tiene que ser ver como la oportunidad se escapa de entre los dedos y perderla. Ya no soy una cría, y no pienso esperar eternamente. Así que os doy la bienvenida a esta nueva etapa de mi vida, y que pienso aprovechar al máximo. De momento la prioridad es disfrutar, el resto ya irá llegando con el tiempo.

domingo, 6 de abril de 2014

Quizá estaría menos rota

Hoy es un día triste para mí, sobre todo en estos momentos en que tanto ansío una maternidad que veo tan lejana en estos momentos. Hoy hace diez años decidiste que yo fuera tu mami. Yo no lo sabía, pero tú ya estabas conmigo creciendo en silencio. Tu vida fue muy breve, unas pocas semanas. Y aunque sólo fui consciente de que estabas unos días, me has marcado de por vida. No ha habido un sólo día en que no te tenga presente en mi cabeza por un motivo u otro. Yo era una niña con mucho miedo y sin apoyo, quizá por eso me dejé llevar hacia una decisión que puede que considerara la correcta en aquel momento, pero desde hace tiempo me atormenta. Te he echado de menos tantas veces que ya soy incapaz de contarlas desde hace mucho.
Mi corazón me dice que habrías sido un niño revoltoso y con carácter. Pero la vida nos obligó a separarnos y me duele, tanto que a veces no lo aguanto. 10 años hace que tu marcha me pesa en el alma, aunque en parte fuera decisión mía. Nadie me dijo que lo que estaba a punto de hacer me llenaría de tristeza tantas noches y que se grabaría a fuego en lo más hondo de mi ser.

Quizá si me hubiera sentido arropada y querida en esos momentos seguirías conmigo.
Quizá si hubiera tenido más información seguirías conmigo.
Quizá si no hubiera sido tan egoísta seguirías conmigo.
Quizá si el desprecio que recibí de tanta gente no hubiera estado seguirías conmigo.
Quizá si hubiera tenido más tiempo para reflexionar seguirías conmigo.
Quizá si hubiera sabido todo lo que me ibas a doler en el alma hoy seguirías conmigo.
Quizá si me hubieran dado una alternativa seguirías conmigo.

Sólo espero que me hayas perdonado por lo cobarde que fui en aquel momento. No fue una decisión fácil, en realidad ni siquiera fue todo lo meditada me debería haber sido. Pero había gente que no te quería y me condicionó para que renunciara a ti. Desearía con toda mi alma que hubieras esperado para estar conmigo. Hubieras sido todo mi mundo, y ahora tengo un hueco que jamás podré llenar. No puedo reemplazarte, tú siempre vivirás en mi alma. Serás parte de mí, y sólo de mí. Porque nadie más te llora, nadie te echa de menos, a nadie le duele que no estés. Pero a mí sí, todo lo que ellos no te extrañan, te extraño yo. No te he olvidado, ni jamás te olvidaré.

Sé que todo ocurre por algo, llámalo destino. Pero a veces es un caprichoso que hace lo que le viene en gana llegando a ser muy cruel. Sólo espero que mis lágrimas derramadas algún día hallen consuelo con una carita que me sonría por las mañanas.


Tú mami que siempre te lleva en el corazón vaya donde vaya.

martes, 1 de abril de 2014

Quiero recuperar nuestra vida

Creo recordar que yo solía tener una vida. Hacía cosas que me gustaban, tenía privacidad, una rutina propia... Si no me equivoco lo que tenía se llamaba libre albedrío. Pero ya no. Vivo la vida que me imponen. Horarios, actividades y una lista interminable de cosas que hacer todo adornado con un régimen de semi cautiverio que no me permite hacer absolutamente nada sin tener que pedir permiso a un par de personas mínimo. No tengo libertad. Y no me refiero libertad para llegar a las tantas de la madrugada. Me refiero libertad para ver una película que me gusta en la tele pasadas las 12 de la noche, para poder actualizar esto sin tener que esconderme, para dormir un rato más por la mañana si no tengo nada que hacer, para cocinar a mi gusto o simplemente ir a la tienda de la esquina a por cualquier cosa sin guardaespaldas... cosas muy sencillas que he perdido desde que Machote y yo nos vimos obligados a ir a casa de mis padres. Y no tengo derecho a queja, nos dan un techo y comida sin pedir mucho a cambio. Pero echo mucho de menos la vida que llevábamos antes. 
Si alguien pudiera meterse en mi cabeza, alucinaría con los monólogos interiores que tengo conmigo misma a diario.Sobre todo si ese día me he cruzado con alguna conocida de mi edad empujando un carrito o con un niño de la mano. Creo que le he dado unas 15.000 vueltas a mi vida de los últimos años y pensando en lo que volvería a hacer y lo que no. Que no es que me arrepienta de nada, pero hay algunas cosas que las habría hecho de otro modo. Hay días en los que ni siquiera saldría de la cama por la mañana. Hace ya tiempo que nada me motiva a seguir peleando para salir adelante. Pero hay que hacerlo, y sólo espero que esto no sea un estado permanente, tan solo una mala época.


domingo, 9 de febrero de 2014

Seguimos en pausa

Hace unas semanas Machote y yo nos hemos visto obligados a irnos a casa de mis padres una temporada. Creo que se nota que tengo mil ojos observando continuamente y no quiero que se enteren de este rincón. Adiós a ponernos a buscar bebé en un tiempo laaaaaargo y controlando que no se nos escape ningún comentario delante de algún familiar porque se puede liar parda. Después de unos cuantos años fuera, está siendo una dura experiencia. Y lo que es peor, cero intimidad. No puedo rascarme el ombligo sin que haya como mínimo un par de ojos acechando. Ni hablemos ya de sexo, ya que en esta casa hay mínimo una persona sea la hora que sea del día. Pero lo que más me jode es que ahora que mi novio está más ilusionado que nunca con aumentar la familia es el peor momento económicamente hablando. Pasarán todavía un par de meses hasta que tengamos un lugar al que llamar nuestro, y a partir de ahí podremos empezar a pensarlo bien.
De momento las cosas están mejorando poco a poco, pero sólo quiero cerrar esta etapa y poder empezar a vivir nuestra vida.