viernes, 9 de febrero de 2018

Giro inesperado

Maromo cada día me sorprende más. No, no me ha pedido que me case con él, y mira que a veces insinúa cosas, pero nada, ahí sigue en sus trece de no decir ni pío. Empiezo a pensar que sólo fue un comentario sin más. Pero lleva ya unos días que hace comentarios que me traen loca, y más desde ayer. Ha comentado ya a varias personas cómo quiere que se llame el siguiente. No dice como le hubiera gustado que se llamara, si no que afirma como se va a llamar. Y no una, varias veces. Si ese nombre (que por cierto me parece bonito) me da la oportunidad de elegir, pues que así sea. No paro de pensarlo. ¿ Y si tuviera otro? ¿Y si fuera un niño? ¿Sería capaz de llevar a los dos peques a la vez, el trabajo y no volverme loca? Que digo yo que muchísimas familias tienen dos o más, pero si ya a ratos me cuesta con una, no puedo imaginar con dos a la vez.
Si yo no pensaba en el tema, era algo que como todavía lo veía tan lejano no le daba importancia. Pero hacen que me empiece a obsesionar. Los comentarios y algunas otras cosillas hacen que no me lo pueda sacar de la cabeza. Y lo único que quiero en estos momentos es poder elegir. Si, elegir.  Me repito mucho, pero al no tener a nadie que me escuche, solo tengo este lugar para desahogarme.
Me da miedo hablarlo con Machote, me hace sentir con opciones esos comentarios que hace. No quiero perder esa ilusión. Algún día tendré que estallar esa burbuja, pero de momento voy a disfrutarla un poco más.

lunes, 15 de enero de 2018

¿Otro?

Llevo ya mucho tiempo dándole vueltas a un tema: ¿querría ir a por un segundo peque? No me refiero a si es el momento, si mi Maromo estaría dispuesto o si la situación lo permitiría. Me refiero a si en un futuro estaría dispuesta a pasar por el embarazo y el parto otra vez. Hay días que pienso que bueno, que otro más hasta me haría ilusión, pero hay otros en los que pienso que no, que ya tengo suficiente y tener otro más sería demasiado para todos. No quiere decir que si viene otro por error no vaya a quererlo, pero buscado...
 Maromo no se que opina al respecto. Antes me decía que se haría la vasectomia, pero ya ha pasado más de año y medio y ahí sigue. Yo no quiero decirle nada del tema por si recuerda el por qué quería hacérsela y se la hace ya. No quiero perder esa “falsa ilusión” de que puedo elegir tidavia. Hay veces en que me gusta arriesgar y tomar pocas precauciones. Aunque con lo que me costó la primera vez, me extrañaría que ahora fuera tan sencillo.
Es una decisión complicada, y más teniendo en cuenta que voy camino de los 32. De momento no es el momento, creo que me voy a centrar en eso de momento. No me tiene obsesionada, pero de vez en cuando le doy vueltas al tema. ¿Maromo cambiaría de opinión? Quien sabe, lo mismo está tan a gusto y feliz conmigo que se replantea el aumentar la familia. Cuando la peque tenía algo más de edad será cuando hipotéticamente llegaría el momento. La vida puede dar muchas vueltas hasta entonces. De momento sigo a la espera de que me pida matrimonio. Porque si no iba en serio, que no diera esperanzas. Si es que la ilusión nunca se pierde.

domingo, 10 de diciembre de 2017

La vida ha seguido

Si, ha seguido este año y pico laaaaargo que he estado ausente. Trabajo nuevo, piso (con mudanza tripona incluida) nena monisma que me tiene enamorada (y cada día más) y mi Maromo, que a pesar de algún pequeño altibajo estoy más enamorada de él que nunca. Son ya tres años largos juntos y cada día me tiene más enamorada. Eso si, me tiene desconcertada. Él era de los que no quería ni oír hablar de boda, y desde hace unos días bromea más de la cuenta con el tema. Oye, que hasta he recuperado un poco la ilusión por casarme! En estos días no se la cantidad de veces que me he imaginado como seria. Algo sencillo e íntimo, sin muchos invitados.
Pero hay algo que me tiene más desconcertada. Me bromea con darle un hermanito a nuestra nena. Otro más! Yo que pensaba que en cuanto pudiera se haría la vasectomia, y mira, bromeando incluso. Que no es que quiera otro, al menos en estos momentos, pero el morbo de tontear sin precauciones y pensar que “puede que venga otro”, me divierte. Hay momentos en que no quiero otro, pero también hay en que pienso “si viene, bien. Y si no también.” No se si Maromo pensara igual, pero a mí me trae loca pensarlo.
A decir verdad no me imagino a la nena compartiéndome.

domingo, 7 de febrero de 2016

Reflexiones de una primeriza

Siento no haber pasado por aquí desde hace mucho. Todo va bien, mi embarazo sigue viento en popa, no han detectado ningún problema, el tamaño es ideal, se mueve más de lo que yo creía... En general no me quejo, ya no tengo síntomas desagradables y está siendo muy llevadero. Pero estos meses están suponiendo un reto para mí mente como nunca imaginé. Intento encontrarme a mí misma en ese concepto que nos inculcaron a algunas niñas de mi generación. Intentó encajar en un sitio en el mundo que es muy confuso y se desdibuja continuamente. Me explico.

Mi madre siempre me ha inculcado que sea independiente, que no dependa de un hombre para nada y lleve mi propia vida. Vale, la teoría es muy bonita, pero la realidad no es así. Yo dependo de mi pareja en muchos sentidos. Obvio que económicamente me podría mantener sola, pero le necesito. Y seamos razonables, que trabajemos los dos hace que las cosas sean más sencillas.

Mi madre siempre quiso que estudiara mucho y tuviera una carrera (cosa que no pudo ser por falta de fondos). Que cuando acabara de estudiar encontrara un buen trabajo y me estabilizara. Por esos estudios interminables me he perdido infinidad de cosas, unas buenas, otras no tan buenas, que gente de mi edad ha tenido y que yo ya no tendré la oportunidad de vivir (ojo, no me arrepiento) pero a mí nadie me avisó que tendría que elegir entre estudiar hasta una edad ya "avanzada", vivir ciertas cosas o ser madre. Todo no se puede llevar por delante.

Y ya el tema maternidad es mundo a parte. Ese lo dejo para otro día que tiene tela por sí solo.

¿A qué quiero llegar con todo esto? Que nos han intentado inculcar que podíamos vivir una vida que realmente no va a ser así, por lo menos en nuestra generación, y en la próxima ya veremos. Seguiremos siendo dependientes, tendremos que sacrificar párate de nuestra vida "de solteras", y la maternidad no será tal y como la imaginamos. Sin ir más lejos, yo siempre pensé que tendría varios hijos, 3 por lo menos. Pero a medida que pasan los años me voy dando cuenta de que eso es incompatible con lo que mi madre quería para mí. Cuando he podido ponerme a buscar, han sido ya con 30 años y un trabajo en el que tampoco llevo tanto tiempo. Para cuando pudiera ponerme a buscar de nuevo, quizá sería con 33, y con suerte me quedaría en el primer año. No creo que pudiera atender como es debido a un peque de 4 años y un recién nacido tendiendo un trabajo a jornada completa. Cuidar de uno con ayuda vale, pero tener hijos para que me los críen otras y yo solo disfrutarlos el fin de semana, no lo veo. Ya ni hablemos de buscar un tercero.

¿Que si estoy ilusionada? Muchísimo. ¿Miedos? Todos. Pero me hubiera gustado que alguien me hubiera contado la realidad de lo que viviría desde mis 16 hasta ahora, no los ideales de una sociedad que no está preparada por lo menos todavía para la mujer que encuentra su sitio y no sólo trata de buscarlo desesperadamente mientras su vida avanza a un ritmo frenético en algunos casos.

Perdonad por esto, pero es el único sitio donde soy capaz de hablar de esto sin sentirme juzgada.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Alegría contenida

Voy a ser madre. Todavía estoy en el punto en que no creo que hable de mí misma. Es como si hablara de otra persona, todas las pruebas, visitas, felicitaciones... fueran de otra persona. Supongo que el sentirme la actriz secundaria en todo esto no ayuda. El que se supone el momento más feliz de mi vida hasta este momento, me da la sensación de que me lo están arrebatando. Siempre imaginé una alegría desbordada cuando lo dijera, al menos por parte de mi familia. Y se alegran, pero yo esperaba algo más de un "qué bien". Y mi pareja tampo ha mostrado demasiado entusiasmo. Está contento, pero no le hace especial ilusión. Él ya ha pasado por todo esto, y me cuenta solo lo malo. No me siento especial, no me siento la protagonista de la historia, y hay momento en los que me da la sensación que ni siquiera soy yo la que toma las decisiones. No voy a obligar a nadie a hacer nada, pero esperaba un poco más de entusiasmo. Por poner un ejemplo: comenté que no quería esperar 2 meses para la primera ecografía, y la reacción general fue de "¿y para qué? No se va a ver nada." Ojalá se entusiasmen más con el paso del tiempo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El test

Positivo. El test ha salido positivo. Estoy que todavía no me lo creo... Lo he conseguido, voy a ser madre. Cuando consiga asumirlo ya contaré más. De momento no me salen las palabras...

sábado, 14 de noviembre de 2015

Esperando

Dos días de retraso. De momento llevo dos días de retraso cuando mi regla es de manual, 28 días clavados. No sé qué hacer. Si es pronto para empezar a pensar en que este haya sido el gran mes, no hacerme ilusiones porque es pronto, un poco de todo... De momento no asumo que haya ningún cambio. Me cuesta hasta decirlo en voz alta... Y aunque lo deseo con todas mis ganas, hay una pregunta que se me repite una y otra vez desde ayer: "¿y ahora qué?" No sé cuándo será el momento adecuado para hacerme una prueba, para ir al médico. No sé cuál es el protocolo, estoy muy perdida y sin nadie con quien hablarlo. No sé si seré capaz de esperar al lunes que pensaba que sería un buen día para hacerme la prueba. Aunque todavía no sepa nada cierto, sigo sin creerme que quepa la posibilidad de que tenga un ser creciendo dentro de mi. Que la próxima tripa que pase por mi lado ya no me duela solo de verla. Estoy... que no sé ni cómo estoy. Contenta, asustada, cauta, contenida... y no soy capaz de poner mi mente en orden.  Quién sabe, quizá tenga razón y en unos días se confirme una tripa incipiente para dentro de poco.  No sé si aguantaré hasta el lunes...